
Obras Misionales Pontificias en España presentó ayer, martes 13 de octubre, en su sede de Madrid, la Jornada Mundial de la Propagación de la Fe, DOMUND, que con el lema: "La Palabra, luz para los pueblos", se celebrará el próximo domingo 18 de octubre.
Monseñor Francisco Pérez González, Arzobispo de Pamplona-Tudela y Director Nacional de las OMP, y don Anastasio Gil, Subdirector Nacional de las OMP y director del secretariado de la Comisión Episcopal de Misiones, estuvieron acompañados por los misioneros Amparo Cuesta, de las Misioneras de Nuestra Señora de África, y Mariano Merchán Serrano, sacerdote de la Obra de Cooperación Sacerdotal Hispano-Americana (OCSHA), que ofrecieron el testimonio de su larga experiencia misionera en África y Latinoamérica, respectivamente.
Amparo Cuesta explicó su experiencia de 30 años en Malawi, un país donde la gente es "tremendamente hospitalaria" a pesar de ser uno de los más pobres del mundo. Como enfermera, esta misionera ha vivido de cerca la realidad del Sida en África, concretamente en Malawi, donde un millón de los 11 millones de habitantes del país está contagiado y con el virus y hay más de 600.000 enfermos.
"La Iglesia siempre ha atendido a toda clase de gente, sin ninguna distinción", afirma la religiosa, y subraya que gracias al trabajo de la Iglesia organizando en cada parroquia grupos de voluntarios se ha podido atender a muchos enfermos que se autoexcluían de cualquier tratamiento al no acercarse a los centros de salud. En concreto, la Diócesis de Lilongwe ha contado con más de 600 voluntarios para su Programa de Sida.
Asimismo, la misionera destacó la colaboración que las Hermanas Blancas están realizando en orden a la implantación de la Iglesia en África, con la fundación de 22 congregaciones formadas por religiosas africanas, siguiendo de este modo las indicaciones de los obispos para fomentar las vocaciones nativas.
Por otra parte, respecto al último año que Amparo Cuesta ha pasado como misionera en Argelia, afirma que allí el "testimonio de Cristo se da de otra manera"; en un país de 35 millones de musulmanes y apenas unos mil cristianos, las únicas herramientas son los "lazos de la amistad y el diálogo interreligioso".
Por su parte, el trabajo misionero que el padre Merchán ha realizado en Ecuador los últimos 36 años, tanto en el campo como en la ciudad, se ha basado en tres ejes fundamentales: "la escuela, el centro de salud y la capilla", que responden según el misionero, a las necesidades prioritarias de la población. 6 centros de salud, 800 viviendas o 21 capillas sólo en la zona rural son sólo algunos números que dan prueba de la entrega incansable de este misionero, a pesar de los numerosos achaques de salud y de haber pasado por el quirófano en cinco ocasiones.
El trabajo de este misionero ha logrado mejorar la vida de muchas poblaciones, hasta el punto de que la región de la Península de Santa Elena es una de las que menos emigrantes ha generado. Como recuerda el misionero, "el problema fundamental de Ecuador" es la falta de trabajo", por eso, cuando esta fuente para el sostenimiento de la familia está garantizada, la gente no emigra.